Las últimas noches han sido un verdadero martirio,
a demás de tener que soportar un calor, debo soportar
el peso de mis propios pensamientos,
soportar el dolor de las cortadas en mis brazos,
las lagrimas que queman mi rostro
y el sonido de los audifonos en mis oidos,
canciones que marcaron parte de mi vida
de una forma interesante.
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